ESGRAFIADO MADE IN USA

Alumnos del Instituto de Tecnología de Illinois aprenden la técnica decorativa más popular de los edificios segovianos en IE Universidad.

La técnica del esgrafiado segoviano, decoración basada en cal y arena que recubre los muros de una buena parte de los edificios de la ciudadcastellana, es el eje central de un taller práctico en IE Universidad dirigido a alumnos de arquitectura, que aprenden de esta manera, una de las señas de identidad del arte ornamental que se practicó en las fachadas de Segovia desde la Edad Media y que y aún se utiliza.
Además de alumnos de la Escuela de Arquitectura y Diseño de IE, participan en este curso un grupo de estudiantes del Instituto de Tecnología de Illinois (IIT)una de las instituciones académicas más prestigiosas de EE.UU, que durante estos días intercambian experiencias con alumnos y profesores de Arquitectura del campus de Santa Cruz la Real.
El arquitecto técnico Ana Marazuela explicó a los alumnos la naturaleza del esgrafiado segoviano y su larga experiencia con esta técnica. Ella es actualmente directora de «Cal y grafía» , empresa de reciente creación donde se unen por un lado, la experiencia de casi veinte años en rehabilitación de edificios con la maestría en el trabajo del oficio de revocadores de cal, esgrafiadores y otros trabajos artesanos. Los estudiantes pudieron comprobar in situ todo el proceso del esgrafiado de la mano de varios técnicos de la empresa dirigida por el abulense Julio Barbero, uno de los mejores especialistas en técnica artesana de albañilería tradicional, que ha trabajado en varios edificios del casco histórico de Segovia.
«Los esgrafiados se identifican por ser motivos geométricos que se repiten cubriendo la fachada en su totalidad, dentro de este estilo podíamos diferenciar el de capa fina y de relieve superior», explica Barbero. El primer es anterior al S.XV, son monocromáticos, el color de fondo y de exterior son el mismo, solo varia en la textura evidentemente. Por su parte, «el esgrafiado de un relieve superior, que varía de uno hasta varios centímetros de espesor y llegan a realizarse a dos tintas variando el color del fondo con el superficial», afirma.
Tras una introducción en la que se presentó esta técnica tradicional, los estudiantes de IE y de IIT se dividieron en grupos de tres a cinco estudiantes con el objetivo de desarrollar un proyecto creativo basado en el análisis de la superficie del esgrafiado. El taller continuará hasta el sábado 29 en unas sesiones prácticas en las que los estudiantes debatirán y analizarán los proyectos puestos en marcha y su posterior evaluación por parte de los tutores.

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EL ACUEDUCTO LUCHA CON SU ORIGEN

Alejados de la vista de los turistas, en el canal ubicado en la parte más alta del bimilenario acueducto de Segovia, los problemas de humedades hacen mella en la conservación de este monumento único. La colocación en los años 90 de una conducción de plomo instalada a lo largo de la parte visible para trasladar el agua empeoró unas filtraciones que han llegado hasta los arcos en algunas zonas, y para las que ahora se ha puesto una solución con la retirada de esa tubería y la limpieza de una zona prácticamente inaccesible durante los últimos 15 años. Unos «retoques» que permitirán que el agua vuelva a correr libremente por el canal que abasteció a la ciudad durante siglos.   El Ayuntamiento de Segovia, con la colaboración económica de Bankia, adjudicó estas actuaciones a la empresa Julio Barbero, artesanos de la restauración de Castilla y León, que están ejecutando un trabajo minucioso de limpieza y reposición con mortero de cal de las zonas más dañadas, pero sin causar perjuicio a las piedras originales de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. Las obras, que se iniciaron a principios del mes de agosto con la colocación de los andamios y los estudios previos, avanzan a buen ritmo y ya han alcanzado la mitad de su ejecución.   La primera actuación fue la retirada del canal de plomo, «que estaba soldado de punta a punta», como explicó Julio Barbero, e incluso en algunas zonas «se había aplastado», provocando que el agua no pudiera correr ni evaporarse, «por lo que se filtraba hacia abajo». Esta tubería de 839 metros se colocó entre 1992 (cuando se cortó el tráfico por debajo del acueducto) y 1999, dentro de un proyecto ejecutado por Geocisa bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado y que costó cerca de seis millones de euros. Actualmente sólo creaba una barrera que provocaba remansos de agua que se filtraba, ocasionando un problema de «salitre» que se come el mortero entre las piedras, por lo que «pueden dejar de asentar y empieza a haber abombamientos».   Los trabajos posteriores se centraron en la limpieza del canal, unas labores «importantes», segín destacó Barbero, por el estado en el que se encontraban y donde han hallado desde una cámara fotográfica hasta un montón de botellas. «Antes era imposible realizarla por la tubería que impedía el paso», aclaró, aunque tras las obras sí se mejorará el acceso para poder mantener sin basura esta zona de una forma continuada.   Cuando consiguieron dejar al descubierto la conducción original, de unos 55 centímetros de profundidad por 33 de ancho, descubrieron que cuando se construyó en la época de los Reyes Católicos, en el siglo XV, se había colocado piedra a piedra para después vaciarlas a puntero. «Un trabajo impensable hoy en día por el tiempo que llevaría», afirmó el responsable de la empresa de restauración, que indicó que inicialmente pensaban que la pieza se componía de un durmiente y dos laterales.   Este hallazgo les ha llevado a actuar principalmente en las juntas entre dos piedras, ya que es la parte que ha sufrido más deterioro, así como en las zonas donde la argamasa ha desaparecido o se encuentra en mal estado. «Simplemente se sanean los morteros de cal en mal estado para poner otros de cal hidráulica procedente de Francia con la idea de que coja lo más pronto posible la dureza», concretó Barbero, que añadió que una vez finalizada esta fase, los parches blancos que se pueden ver ahora se cubrirán para envejecerlos.   Los trabajos para luchar contra el deterioro que provoca el agua en el acueducto romano se realizan en unos 600 metros, los que más han sufrido el paso del tiempo y que se corresponden con la parte reconstruida por los Reyes Católicos en el siglo XV tras ser destruidos por los musulmanes en 1072 entre la plaza de Día Sanz y el segundo desarenador de San Gabriel. También se actúa en la parte restaurada en el siglo XIX, junto al Postigo del Consuelo.   Ver noticia en prensa. Diario de Ávila El acueducto lucha con su origen

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