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    Fingido de Ladrillos

    Este acabado es muy complejo puesto que hay una gran diversidad de acabados, los vamos a definir desde un punto de vista geográfico, ya que dependiendo de la ciudad donde se encuentran suelen darse un tipo de acabado que se asemeja a los acabados de su revocos.

    En esta ciudad en su mayoría los revocos fingen fachadas de ladrillos con cajetones de mampuestos y puede resultar gracioso porque cuando se pican esta fachadas te encuentras que los cerramientos son de ladrillos y te preguntas

    ¿Por qué hacen un fingido de lo que ya tienen?

    Y la respuesta es clara usan los revocos como piel de sacrificio de un soporte que por falta de cocción de los ladrillos, eran bastantes blandos y tenia una dureza limitada aparte que eran muy porosos y por problemas de heladicidad se acababan exfoliando. Los cerramientos no estaban preparados para dejarlos vistos y se revocaban imitando al ladrillo, creo que pensaron que era mas barato volver a revocar que volver a reponer los ladrillos que se estropeaban. En este punto quisiera hacer mención que ahora hay técnicos, propietarios que están arruinando fachadas por desconocimiento ya que cuando se pica un revoco que se encuentra en mal estado y aparece un cerramiento de ladrillos con un entramado de madera en seguida ya pensamos en dejarlo visto y eso es lo mismo que si dejáramos al edificio desnudo y desprotegido, creándole nuevas patologías:

    En antaño, he aquí la diferencia, el agua donde se mojaba la esponja era agua teñida con pigmentos minerales y lo que se hacia era pintar la fachada como si de un pintura al fresco se tratara, con siguiendo unos colores puros y fuertes ya que su base era agua, aprovechaban que el mortero estuviera fresco para que carbonatara en superficie.

    • Humedades.
    • Exfoliaciones.
    • Perdidas de volumen por fragmentación.
    • Maderas abiertas, azulados, carcomas, astillados, etc.

    Por que volvemos a repetir “nunca fueron preparados estos cerramientos para dejarlos vistos” y es mas no se puede creer que con un consolidante o una mano de hidrófugo vamos a asegurar el futuro del cerramiento. No podemos tratar un cerramiento antiguo como uno nuevo, el cerramiento antiguo con un espesor en su mayoría de mas 40 cm. de espesor necesita transpirar, necesita coger humedad ambiente y reciclar con el interior creando un contraste que a su vez les da esa flexibilidad característica de estas construcciones.  Si les ponemos un hidrófugo o consolidante (que además se le da en la cara exterior y de forma superficial) lo único que hacemos es crear un tapón a ese circuito que mantiene el muro desde sus orígenes y por presión capilar acabara reventando la capa superficial de los ladrillos y de los revocos de rejuntado que para mas coña suelen ser de cemento.

    Mano fina y muy apretado de revoco para clavar el grano en el mortero base y buscar el agarre mecánico de dicha pasta. En esta capa suele usarse una granometria de 0,8 o 1,00 mm.

    Mano gruesa de 5 o 6 mm. Fratasada con frotas de madera para dar una buena planimetría, el árido será idéntico a la capa interior.

    Es una capa similar a la segunda, pero la damos, para crear grueso y poder tematizar, estas capas siempre se dan en blanco.

    Replanteamos la fachada, niveles y plomos de todas las hiladas así como casetones de mampuestos dejando marcado lo que van a ser las juntas de los ladrillos, los ladrillos y los casetones, esto se marca con un útil similar a un cangrejo pero mas abierto, que cuando lo pasas te marca dos líneas a la vez.

    En el punto anterior ya se han marcado los ladrillos y los cuadros (que son los cajetones) dentro de estos dibujamos una serie de mampuestos que picoteamos con el aguilón del paletín (especie de punta de diamante) y cuando el mortero esta fresco con agua de cal y pigmentos en varios tonos y con una esponja se le va creando una serie de destonificaciones que se asemejen al color de la piedra que se quiere imitar.

    Se pinta (con el mortero fresco) con agua de cal y pigmentos por regla general mezcla de rojo oxido y ocre, los ladrillos cuidando de no manchar la junta que quedara blanca. Terminado esto volvemos a pasar dando a algunos ladrillos con un tono diferente para crear un ritmo de color y no ver todo igual.

    La firma del revoco fingido a la toledana, la junta vertical entre los ladrillos se hace con un corte revirado dejando el mortero en forma V pero invertida .

    Este acabado es muy complejo puesto que hay una gran diversidad de acabados, los vamos a definir desde un punto de vista geográfico, ya que dependiendo de la ciudad donde se encuentran suelen darse un tipo de acabado que se asemeja a los acabados de su revocos.

    La realización de este tipo de fingido es la siguiente:

    Capa de revoco de cal grasa con un arido de 0.8 a 1 mm, esta seda fina y muy apretada puesto que es la que da anclaje a todas las demás.

    Capa de revoco idéntico a la anterior pero con un espesor de 7 o 8 mm y fratasada en el color ya del ladrillo. Esta capa se fratasa con madera para dar planimetría y se la da cuando la anterior todavía esta húmeda.

    Esta capa se da cuando la anterior en su capa superficial esta carbonatada para que haga de tope a la hora de cortar, vaciar y no irnos al soporte, esta sera del mimso color que la anterior para que cuando despeguemos esta de la anterior no quede manchado el revoco. La granometria se cambia mezclando en esta más polvo que árido y es de un grueso de 3 o 4 mm.

    Esta capa se da cuando la anterior esta humeda pero no mancha, es de una granometria de 0.8 o 1 mm y suele ser de un espesor de 1 cm. Se fratasa con madera para dar planimetría y es de color crema claro, puesto que va a ser la junta que quedara saliente cuando se corten los ladrillos.

    Se replantean las hiladas y los plomos, se corta con navaja a bisel y con vaciadores se quedara limpio lo que va a ser el ladrillo que quedo remetido, de esta forma el ladrillo queda rojizo y la junta en crema pero sobresaliendo del ladrillo.

    Este tipo donde más se encuentra como su nombre dice es en Madrid y como curiosidad diré que las bóvedas de la Plaza de toros de las ventas para salir al ruedo no son ladrillo sino un fingido de este.

    Esta técnica es un esgrafiado pero completamente distinto al de la segoviana que de lejos finge que es un ladrillo de galletilla pero si te acercas se ve claramente que es un esgrafiado. El que nos ocupa en este apartado tienes que tocarlo para ver que es un engaño, es una técnica muy depurada que si igualas el tono de ladrillo y el de la junta a los de verdad se puede confundir hasta el mas erudito.

    Estos son los pasos para hacer un fingido madrileño:

    Capa de revoco de cal grasa con un árido de 0.8 a 1 mm, esta se da muy fina y muy apretada para que los granos se clareen y sirvan de anclaje para las siguientes capas.

    Capa de revoco idéntica a la anterior pero en un espesor de 7 o 8 mm. El color tiene que ser del de la junta que queramos imitar, el acabado es fratasada con madera para una buena planimetría.

    Cuando la capa anterior esta húmeda pero no mancha se aplica una capa de 3 o 4 mm pero con distinta dosificación de árido, metiendo un 20 % de polvo y 80% de árido y esta mano se fratasa con madera y cuando a templado se la repasa con una llana de goma espuma dejando un acabado mas suave pero sin llegar a ser liso porque el ladrillo que vamos a imitar es un ladrillo tosco y ya de color rojo.

    Se marcan las hiladas y los plomos cortando con la navaja lo que va a ser la junta y retirando el color superficial (rojo) hasta que se ve el que hemos dejado en el fondo, que es el que va a ser la junta, quedando el ladrillo en superficie de textura tosco y la junta remetida en color gris o blanco manchado.

    Este estilo es muy parecido al de la madrileña pero cambia en que el ladrillo que imitamos es el que se llama cara vista que es liso bruñido y esto se compone de la siguiente forma:

    Capa de revoco de cal grasa con un árido de 0.8 a 1 mm, esta se da muy fina y muy apretada para que los granos se clareen y sirvan de anclaje para las siguientes capas.

    Capa de revoco idéntica a la anterior pero en un espesor de 7 o 8 mm. El color tiene que ser del de la junta que queramos imitar, el acabado es fratasada con madera para una buena planimetría.

    Cuando la capa anterior esta húmeda pero no mancha se aplica una capa de 3 o 4 mm pero con distinta dosificación de árido, metiendo un 20 % de polvo y 80% de árido y esta mano se fratasa con madera.

    Se prepara una pasta de 1 kg de cal grasa por 200 gr. De polvo y se enluce el paño, esta pasta es del color del ladrillo que queramos imitar, cuando ha templado se vuelve a pasar la llana con agua para darle una textura muy fina y satinada.

    Se marcan las hiladas y los plomos, y se procede a cortar la junta, pero esta no se profundiza apenas y se la raspa con un “raspin” (sierra de menos de 1 cm.)

    Si los colores tanto del ladrillo como de la junta se entonan bien es la mejor imitación a ladrillo de todas, te confunde hasta tocándolos porque la textura es perfecta.

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